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CANCERINA
CANCERINA
Es una planta de carácter protector y reparador. Tradicionalmente se asocia con el alivio de molestias digestivas profundas y procesos inflamatorios, acompañando la recuperación cuando hay dolor persistente o tejidos sensibles. Su cualidad es contenida y restauradora, ligada a procesos de sanación lenta y sostenida.
1. Identificación básica
- Nombre común: Cancerina, cancerillo, palo de cáncer, hierba del cáncer
- Nombre científico (binomial): Hippocratea excelsa Kunth
- Familia botánica: Celastraceae
- Parte usada: Corteza y raíz, ocasionalmente hojas jóvenes.
- Origen o distribución geográfica: Endémica de regiones tropicales de América, principalmente México y América Central. Se distribuye desde Nayarit hasta Chiapas, y en algunos países de Sudamérica como Guatemala y Colombia.
- Hábitat natural: Bosques tropicales secos o húmedos, laderas cálidas, terrenos pedregosos o semiclaros. Prefiere suelos fértiles, bien drenados y exposición solar parcial.
2. Correspondencias simbólicas y alquímicas
La cancerina es una planta marcial y regeneradora, símbolo de resistencia, purificación y renacimiento.
Su fuerza proviene del fuego contenido en la madera: no destruye, transmuta. En alquimia vegetal, representa la fase de calcinación controlada, donde la impureza es quemada y el cuerpo —físico o emocional— se prepara para renacer limpio.
- Signatura planetaria: Marte y Sol
Marte le otorga su poder depurativo, su efecto sobre tejidos y sangre, y su naturaleza “cirujana”. El Sol le confiere vitalidad, capacidad regeneradora y claridad después del conflicto.
Es planta de acción firme, que corta lo que estanca, pero lo hace para devolver equilibrio y fuerza. - Elemento asociado: Fuego y Tierra
Fuego, por su energía transformadora y purificadora. Tierra, porque sus raíces profundas restauran la estructura y sostienen la materia.
Juntas, estas fuerzas hacen del cancerina una planta de transmutación corporal y espiritual, que limpia lo que ya no debe permanecer y fortalece lo esencial. - Metal correspondiente: Hierro y oro
Hierro, símbolo de la acción marcial, el impulso vital y la purificación de la sangre. Oro, por la restauración luminosa que sigue al proceso de sanación profunda.
La combinación sugiere una medicina que no solo limpia, sino que devuelve la dignidad del cuerpo y del alma. - Arquetipo o deidad relacionada:
Asociada con Sekhmet, diosa solar de la medicina y la fuerza que cura a través del fuego.
En el contexto mesoamericano, resuena con Coatlicue, madre de la vida y la muerte, la que devora lo enfermo para dar paso a lo sano.
En términos arquetípicos, encarna al curador guerrero: aquel que no teme confrontar el dolor para transformarlo. - Ritualidad / uso mágico tradicional:
En la medicina tradicional mexicana, se usaba para limpiar el cuerpo de “malas sangres” o “calores internos”, tanto física como simbólicamente.
Se preparaban baños o decocciones de su corteza para purificar después de enfermedades graves, duelos o limpias energéticas intensas.
Su energía es de protección y depuración profunda, y suele asociarse con procesos de cierre, duelo o sanación tras heridas físicas o emocionales. - Mitología y simbolismo cultural:
El nombre “cancerina” proviene de su uso ancestral para detener el crecimiento de heridas, úlceras o tumores, lo que derivó en su fama como “planta que vence al cáncer”.
En alquimia interior, representa el proceso de combustión consciente: enfrentar la sombra, eliminar lo corrupto y conservar el oro del espíritu.
Es símbolo del fuego que sana, no del que destruye.
3. Aspectos medicinales
Qué regula o armoniza
La cancerina actúa principalmente sobre el sistema linfático, digestivo, dérmico y reproductor, promoviendo la eliminación de toxinas, la regeneración de tejidos y el equilibrio de fluidos.
Principales acciones terapéuticas
- Depurativa y desintoxicante: limpia sangre, hígado y sistema linfático.
- Regeneradora de tejidos: favorece cicatrización interna y externa.
- Antiinflamatoria y analgésica: útil en afecciones musculares, digestivas y cutáneas.
- Antibacteriana y antimicótica: previene infecciones en heridas o mucosas.
- Emenagoga: estimula o regula el flujo menstrual.
- Antitumoral tradicional: empleada en medicina popular para detener crecimientos anómalos y ulceraciones.
Usos y beneficios reconocidos
En la herbolaria tradicional mexicana, la cancerina se usa desde tiempos antiguos para úlceras gástricas, inflamaciones uterinas, quistes, heridas internas o externas, acné, abscesos y “malas sangres”.
También se emplea en lavados vaginales, compresas o infusiones como depurativo del útero y equilibrante hormonal.
Su acción astringente y antiinflamatoria la hace útil en afecciones dérmicas crónicas (psoriasis, dermatitis, úlceras).
En la medicina popular rural, se asocia a procesos de limpieza profunda, tanto del cuerpo como del campo energético.
Preparaciones tradicionales
- Decocción de corteza: 10 g por litro de agua; hervir 10–15 minutos. Se toma una taza 2 veces al día para depurar.
- Baños o lavados: decocción concentrada usada para limpiar heridas, inflamaciones o úlceras.
- Tintura: 20–30 gotas en agua, dos veces al día, como tónico depurativo.
- Cataplasma: aplicada sobre heridas o inflamaciones para acelerar regeneración.
- Baños de purificación energética: mezcla de corteza y flores para cerrar procesos de sanación o duelo.
Precauciones
Debe usarse con moderación y bajo guía profesional. Dosis elevadas pueden causar irritación gástrica o náusea.
Evitar durante embarazo y lactancia. No combinar con tratamientos farmacológicos oncológicos sin supervisión médica.
En uso externo o dosis tradicionales, es segura y efectiva.
4. Nota simbólica personal o de campo
La cancerina es la medicina del fuego purificador.
No suaviza el dolor: lo enfrenta, lo transforma y lo devuelve limpio.
Su corteza áspera recuerda que a veces hay que resistir para sanar, pero también que la fortaleza puede ser medicina.
Es planta para quienes están reconstruyéndose desde dentro, para los cuerpos que han pasado por enfermedad, trauma o duelo.
Su espíritu enseña que el fuego, cuando es guiado por conciencia, no destruye: alumbra los restos y los convierte en raíz nueva.
En alquimia interior, representa el renacer del cuerpo y del alma tras la prueba.
Su mensaje, firme y luminoso, podría resumirse así:
“Permítete arder, solo así sabrás qué parte de ti era oro.”
5. Referencias
- Argueta, A. Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana (IMSS, 2012) – usos depurativos y regeneradores de Hippocratea excelsa.
- Martínez, M. Catálogo de Plantas Medicinales de México (UNAM, 2010) – aplicaciones tradicionales de la cáncerina.
- Leclerc, H. Précis de Phytothérapie (1922) – principios sobre plantas depurativas marciales.
- Paracelso, Opus Paramirum – sobre el fuego como agente de purificación en medicina.
- Chevallier, A. Encyclopedia of Herbal Medicine (2016) – principios generales de plantas regeneradoras.
- Valnet, J. Phytothérapie (1964) – plantas vulnerarias y cicatrizantes.
- Etnobotánica mexicana – registros de uso en comunidades de Guerrero y Oaxaca.
- Axismundi Blog, “Cáncerina: el fuego que cura” (2023) – lectura simbólica y alquímica.
- Plants of the World Online (Kew Gardens) – taxonomía y distribución.
- García Barriga, H. Flora Medicinal de Colombia (1975) – aplicaciones antitumorales y digestivas.